Infecciones Bucales y Endocarditis Bacteriana

La endocarditis bacteriana, también llamada endocarditis infecciosa, es una inflamación del endocardio, la membrana delgada que reviste la superficie interna de las cavidades del corazón y las válvulas cardíacas.

En el 90% de los casos, la endocarditis es producida por bacterias tales como estreptococos, especialmente el S. viridans, estafilococos, enterococos y bacilos Gram-negativos; y en un 10 % de los casos es causada por hongos.

Cuando hay una infección en algún sitio del cuerpo, los gérmenes que entran al torrente sanguíneo pueden llegar hasta el corazón y alojarse en las válvulas o en otro sector del endocardio, donde se multiplican, se acumulan y se adhieren formando crecimientos denominados vegetaciones. Estas vegetaciones pueden causar daños permanentes en las válvulas y dar lugar a una insuficiencia cardíaca. También pueden desprenderse y viajar a sitios distantes del cuerpo, incluyendo los pulmones, el cerebro, los riñones y el bazo, y ocasionar embolias pulmonares, abscesos y accidentes cerebrovasculares, que pueden ser mortales. En la mayoría de los casos, las bacterias llegan al corazón como consecuencia de la manipulación de superficies corporales en procedimientos odontológicos, otorrinolaringológicos, gastrointestinales, urológicos, broncoscopias, etc.

Los síntomas de la endocarditis varían dependiendo de la bacteria causante, de la cantidad de bacterias, y del estado del paciente. Los síntomas más frecuentes son fiebre, escalofrío, fatiga, debilidad, malestar general, inapetencia, pérdida de peso, dolor muscular y articular, hinchazón en los pies, las piernas y el abdomen, y puntos rojos en la piel.

La endocarditis puede afectar tanto a niños como a adultos. En las personas sanas que tienen las válvulas normales, las bacterias no suelen producir ningún daño y son destruidas por las defensas del organismo. Por el contrario, los individuos con antecedentes de endocarditis, fiebre reumática, lesiones en las válvulas, prótesis valvulares, o algún defecto congénito en el corazón, son más vulnerables a desarrollar la enfermedad.

Es muy importante que los pacientes con alto riesgo de presentar endocarditis informen al odontólogo o al médico sobre su estado de salud antes de ser sometidos a algún procedimiento odontológico, especialmente a intervenciones en las cuales hay sangrado, tales como extracciones dentales, cirugías, implantes, limpieza de encías, etc., con el fin de que les prescriba antibióticos profilácticos antes de dicho procedimiento. Asimismo, estas personas deben ser muy cuidadosas en cuanto a su higiene oral, mantener sus dientes y encías saludables, libres de infecciones, y visitar frecuentemente al odontólogo.

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