Diabetes y Salud Oral

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica que se presenta cuando el páncreas no produce suficiente insulina, la hormona que permite que la glucosa de los alimentos pase a las células y se convierta en energía necesaria para el buen funcionamiento de los músculos y tejidos. Al no ser absorbida adecuadamente, la glucosa sigue circulando y puede alcanzar niveles elevados en la sangre, lo que se conoce como hiperglicemia; y con el transcurso del tiempo se lesionan los tejidos y órganos, generando complicaciones para la salud general.

La sequedad en la boca o xerostomía, producida por un mal funcionamiento de las glándulas salivales, ya sea por problemas metabólicos y neurológicos o por el uso de algunos medicamentos, ocasiona alteraciones del gusto, dificultad para comer y para hablar, dolor e irritación y en algunos casos, ulceraciones en la boca.

La disminución de la actividad antimicrobiana de la saliva y la baja de defensas facilitan la acumulación de placa bacteriana y permiten la proliferación de hongos tales como Cándida albicans, que producen manchas blancas algodonosas en la boca, inflamación y otras molestias. El riesgo es aún mayor en los fumadores.

El engrosamiento de los vasos sanguíneos hace que las encías sean más susceptibles a las infecciones debido a un menor flujo de nutrientes y a la disminución de la eliminación de los desechos. La diabetes mal controlada puede ocasionar una enfermedad periodontal que afecta las encías y los huesos que sostienen los dientes y puede llevar a la pérdida de piezas dentarias, lo cual genera deficiencias nutricionales, problemas psicosociales y un deterioro de la calidad de vida con mayor riesgo de presentar problemas renales y vasculares. Sus síntomas más frecuentes son sensibilidad, irritación, enrojecimiento y sangrado de las encías, mal aliento, secreción de pus, abscesos, aflojamiento de los dientes y cambios en la mordida.

Las caries dentales son muy frecuentes en las personas diabéticas por desmineralización de las partes duras de los dientes como consecuencia directa de los niveles elevados de glucosa que aumentan la supervivencia de las bacterias, especialmente de los estreptococos.

Para prevenir y tratar estas alteraciones bucales es importante mantener un control adecuado de los niveles de glicemia. El cuidado de la salud oral mediante hábitos higiénicos tales como el cepillado y el uso del hilo dental, la asistencia regular a la consulta odontológica y la realización de limpieza profesional con eliminación de la placa bacteriana son fundamentales. El paciente diabético debe informarle a su odontólogo que sufre de diabetes. Se recomienda usar sustitutos de la saliva, beber frecuentemente agua o líquidos sin azúcar y evitar el consumo de cafeína, tabaco y alcohol, así como de alimentos muy condimentados o salados.

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